El mejor pasatiempo en la librería de su madre era escuchar por detrás del mostrador las conversaciones que se mantenían entre clientes. A veces aburrían, a veces conmocionaban y a veces divertían, pero solo ha habido una que él recuerda con claridad…
Fue esa en la que una voz familiar pidió el favor a su madre de que le envolviera y guardara dos cajas para el día de Navidad. Algo sobre la hija. No decirle nada. Traje rojo.
Un niño es perspicaz. Un niño es astuto. Un niño es curioso. Y eso fue lo que impulsó a Miguel a atar cabos aún cuando su inocencia y ganas de creer le hacían ver que no eran pruebas suficientes, para luego exigirle a su madre aquella respuesta que cambiaría el resto de sus navidades.

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