12 nov 2011

Lo que le queda a alguien como yo después de leer una carta como la tuya.


Después de terminar la lectura, se dio cuenta de que había arrugado las esquinas de la carta y que el temblor de emoción en sus manos resultaba incontenible. Su mirada vagaba una y otra vez por las palabras que cobraban más sentido a medida que las releía.
¿Sería verdad? ¿Era acaso aquella la única manera de poder escribir?
Adentrarse en un mundo que sólo fuera tuyo, sin más elección que aislarte y perder el conocimiento de la realidad. Hacer que las palabras de tu alma se desempolvaran y se posaran y moldearan delicadamente en retazos de papel, dejando a un lado cualquier anhelo de escribir sobre cosas superfluas y terriblemente limitadas como el amor.  ¿Es que acaso encontraría algo más sobre qué escribir?
Y luego miró a su alrededor, dándose cuenta de que sí podía, y que seguramente obtendría mejores efectos.
Pero de pronto se imaginó a aquel hombre a quien tanto había admirado, aquel poeta que coloreaba las palabras con tanta sencillez y las llevaba al alma con cuidado y cuya carta se encontraba en sus manos… y entonces una gota de decepción se resbaló dentro de él. La imagen que pasó por su cabeza fue la de un hombre que compartía una vida agujerada con mentiras y soledad, echado en un rincón de un solitario cuarto con no más compañía y experiencia que la de un lápiz y un pergamino. Una persona que sólo, y nada más, daría su vida por esos dos materiales que no significarían mucho a la hora de analizar tu recorrido y experiencias durante tus años de vida.

Quizás se equivocaba. Quizás ambos se equivocaban.

Quizás no hacía falta el aislarse para encontrarse a sí mismo. O quizás sí.

Habría que averiguarlo.

Tomó una pluma y un papel y se dispuso a responder…     


(Opinión sobre las Cartas a un joven poeta de Rainer María Rilke)
 


2 nov 2011

Be da change...


...que quieres ver en el mundo. 

Rojo

...
¿Te has dado cuenta de lo mucho que has dañado mi vida, de que cada vez que hablas pisoteas más mi alrededor? ¿Es que acaso te enorgullece el que  ahora  esté sin trabajo, ahorrando para comer y sin nada que me motive a vivir en éste país? ¿Dónde está ésa ayuda que me ofreciste, que nos ofreciste, antes de ser consumido por el poder? ¿Quieres que nos enfrentemos para defender tu tiranía, que sangremos para defender tu honor y que suframos para vivir tu vida? ¿Serías capaz de al menos mirarme a los ojos y responderme?



1 nov 2011

Necesito unas tijeras.


¿Has concebido alguna vez un mundo de papel? ¿Te imaginas poder pintar con colores tus paisajes? ¿Y no has pensado en doblar los problemas a tu medida? ¿Qué tal si tomamos unas tijeras y moldeamos éste mundo? ¿Y si dejamos de imaginar y volvemos realidad lo absurdo de éste pensamiento? 

Si lo piensas, no lo digas.

Rod Luff