27 oct 2011

Como mosca en gelatina.


No sabría decir si es que estoy atrasada a los hechos o que mis ganas de adelantar la pequeña aguja del reloj que me saca de quicio son enormes. Quisiera terminar de recibir mi diploma y automáticamente presionar el botoncito de “reset”, para que mi vida vuelva a comenzar. Imaginarme un futuro incierto hace que una inquietud/emoción enorme se aloje en mi pecho, pensando que cada paso que dé será una nueva oportunidad de ganar o fracasar.


Pero aún estoy estancada en éste pasado, todavía no hay brisa que borre mis recuerdos, todavía no hay paisajes que nublen mi mirada y lo peor es que todavía no lo habrá, ya que la escalera permanece aún sin escalones y las puertas tienen un candado con llave extraviada.

Me toca esperar.

Y en ésta atmósfera de gelatina espesa en la que al tiempo le gana cualquiera, decido olvidar ése futuro y apreciar cada instante de aguardo, en los cuales sigo sin encontrar nada.

Y mientras, espero.

Espero.

Y nada. El tiempo no avanza.


25 oct 2011

Amárrate las medias.

Peleles

“No me importa, tengo una vida”.

No, no la tienes. Ninguno de nosotros la tiene. Por desgracia, ningún ser humano en la actualidad la tiene.

Es cuestión de vernos y compararnos, pero no entre nosotros, ya eso lo hacemos por naturaleza. Me refiero a compararnos con los seres humanos de hace doscientos años. O quizás cien. Ver como poco a poco nos hemos deteriorado, y con ello, nuestra forma de vivir. Ahora sólo somos cuerpos que actuamos bajo el efecto de un guión previamente hecho por los que planearon el nuevo siglo. Aquellas personas no tuvieron compasión de nosotros al permitirnos descubrir los avances tecnológicos que poco a poco consumirían nuestro organismo hasta que lleguemos al punto de considerar el Cáncer una enfermedad como la lechina: que nos dará en algún momento. No tuvieron compasión al hacernos creer en la monotonía como un estilo de vida.

Ahora el ser humano se levanta en la mañana sin motivos para emocionarse, desechando lágrimas por gusto y regalando sonrisas por compromiso. Ya no se cree en el romance, sino en aventuras sin sentimientos y relaciones a juego. Ya no se cree en el matrimonio, sino en el divorcio como una manera de anotar puntos en un patético grupo social del que todos formamos parte, por desgracia. El arte se ha deteriorado, la música ridiculizado y ya los libros buenos han sido devaluados, sólo que nada de esto lo has notado porque las nuevas generaciones no son capaces de percatarse de lo poco bien que vivimos.

Te digo, me hubiese gustado conocer a Oscar Wilde. Creo que tenía unas ideas que resultarían maquiavélicas para las nuevas generaciones. Lástima que él falleció, junto a Cristobal Colón, Freddy Mercury y Jesucristo. Ahora no hay nadie que nos dé buenos propósitos para hacer algo diferente. Algo como vivir.

Soy de las que opinan que la Segunda Guerra Mundial fue para bien. Durante ése tiempo, la gente comenzó a perderlo todo, los sueños se destrozaban junto a las casas tumbadas por los bombardeos, las esperanzas de poder volver a ver el azul del cielo sin ningún avión atravesado eran calladas y sobre todo se habían perdido las ganas de salir de sus refugios y asomarse a ver si había algún cambio. Supongo que cuando la guerra terminó, la gente no cabía en sí de euforia. Supongo. No tengo abuelos que me pongan al tanto de ésa época. Pero estoy muy segura de que para 1945, la gente comenzó a apreciar más la vida.

Quizás necesitemos una Tercera Guerra Mundial. Quizás un falso cáncer en dictadores ayude a impulsar una nueva. Quizás.

Lo que sea para que la gente pierda ésta maldita monotonía y vuelva a vivir.

Sólo digo.  

23 oct 2011

El primer retazo.

Cuando vives como es debido se te ocurren ideas, ideas que tratas de retener y plasmar en borradores… cosa que te das cuenta, no conseguirás por completo. Yo digo que es porque te gustan tanto que tu subconsciente las oculta a la hora de escribir. O quizás es por exceso de seguridad.
Yo plasmo retazos de ellas. Creo que por lo menos logro mantener pedacitos en mis cuadernos, collages, pequeños garabatos.

Y luego sueño despierta.

Creo que después de un tiempo haciéndolo, he perdido la noción de qué es realidad y qué ideas simpatizan y predominan en mi cabeza. Me atasco en el tiempo a propósito con la pobre intención de sumergirme en pensamientos frescos en los que pinceles trazan decoraciones en el azul del cielo, los pájaros callan y escuchan, los paisajes pierden urbanismo y se tiñen de verde, no existen problemas tales como la política, el amor no duele, la gente sonríe…
Y en ésa fina e irregular línea que se encuentra entre la realidad y mi mente escucho voces difusas que me preguntan qué haré en el futuro, qué pienso de la decadencia del país, qué haré con mi vida… y yo las paso por alto. Porque mi mente termina volviéndose mi realidad, y en ella ése tipo de preguntas carecen de valor.

Bienvenidos a mi mente. 

19 oct 2011