Cuando vives como es debido se te ocurren ideas, ideas que tratas de retener y plasmar en borradores… cosa que te das cuenta, no conseguirás por completo. Yo digo que es porque te gustan tanto que tu subconsciente las oculta a la hora de escribir. O quizás es por exceso de seguridad.
Yo plasmo retazos de ellas. Creo que por lo menos logro mantener pedacitos en mis cuadernos, collages, pequeños garabatos.
Y luego sueño despierta.
Creo que después de un tiempo haciéndolo, he perdido la noción de qué es realidad y qué ideas simpatizan y predominan en mi cabeza. Me atasco en el tiempo a propósito con la pobre intención de sumergirme en pensamientos frescos en los que pinceles trazan decoraciones en el azul del cielo, los pájaros callan y escuchan, los paisajes pierden urbanismo y se tiñen de verde, no existen problemas tales como la política, el amor no duele, la gente sonríe…
Y en ésa fina e irregular línea que se encuentra entre la realidad y mi mente escucho voces difusas que me preguntan qué haré en el futuro, qué pienso de la decadencia del país, qué haré con mi vida… y yo las paso por alto. Porque mi mente termina volviéndose mi realidad, y en ella ése tipo de preguntas carecen de valor.
Bienvenidos a mi mente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario